Novela romántica contemporánea para quienes no creen en los amores perfectos
Hay historias de amor que empiezan con una mirada. Otras empiezan con una herida. Las mías suelen empezar ahí: en ese lugar incómodo donde una mujer comprende que algo dentro de ella ya no puede seguir igual. Puede que todavía ame. Puede que todavía dude. Puede que tenga miedo, culpa, deseo o una vida aparentemente construida. Pero hay un instante, casi siempre silencioso, en el que algo se rompe. Y, aunque al principio duela, esa grieta termina dejando entrar la verdad. Soy Lidia Roselló, autora de Ladrona de Naranjas y Ladrona de Secretos, y escribo novela romántica contemporánea para lectoras que no buscan cuentos de hadas, sino historias de amor que se parezcan más a la vida.
Porque la vida rara vez llega limpia.
Llega con decisiones difíciles.
Con personas que aparecen tarde.
Con secretos que pesan durante años.
Con relaciones que se agotan aunque hayan sido importantes.
Con deseos que no siempre caben dentro de lo correcto.
Con mujeres que se cansan de ser quienes los demás esperan que sean.
Y ahí, justo ahí, es donde nacen mis novelas.
No escribo amores perfectos. Escribo amores humanos
Durante mucho tiempo nos han contado que el amor verdadero tenía que ser sencillo, luminoso y definitivo. Que, si dolía, no era amor. Que, si había dudas, algo estaba mal. Que, si una mujer quería otra vida, quizá estaba siendo egoísta.
Pero la realidad es bastante más compleja.
A veces se puede amar a alguien y, aun así, saber que ya no puedes quedarte.
A veces una historia termina no porque haya dejado de importar, sino porque tú has cambiado.
A veces el amor no llega para salvarte, sino para enseñarte todo lo que llevabas años evitando mirar.
Esa es la clase de amor que me interesa escribir.
No el amor perfecto.
No el amor de postal.
No el amor diseñado para quedar bien.
Me interesa el amor que desordena. El que obliga a hacerse preguntas. El que ilumina una parte de ti que quizá habías enterrado. El que te enfrenta a tus contradicciones. El que no siempre tiene final fácil, pero sí una verdad emocional reconocible.
En mis novelas, las protagonistas no siempre toman buenas decisiones. A veces se equivocan. A veces callan. A veces desean lo que no deberían. A veces se marchan tarde. A veces se quedan demasiado. Pero siempre intentan entender quiénes son cuando todo lo que creían seguro empieza a moverse.
Y creo que muchas lectoras conectan con eso porque, aunque cambien los nombres, los lugares y las circunstancias, todas hemos vivido alguna vez una versión de esa pregunta:
¿Y si la vida que tengo ya no es la vida que quiero?
Ladrona de Naranjas: una historia sobre deseo, culpa y reconstrucción
Ladrona de Naranjas nació de una emoción muy concreta: la de una mujer que se siente atrapada entre lo que debe hacer y lo que de verdad siente.
Es una novela sobre Estela, una protagonista que vive un proceso de ruptura, deseo, culpa y reconstrucción personal. Una mujer que empieza a hacerse preguntas incómodas sobre su matrimonio, sobre el amor, sobre la fidelidad, sobre la vida adulta y sobre esa versión de sí misma que ha ido construyendo para no decepcionar a nadie.
Pero llega un momento en el que no decepcionarse a una misma empieza a ser más urgente que sostener una imagen perfecta.
La historia de Estela no habla solo de una relación. Habla de identidad. De miedo. De decisiones que duelen. De la necesidad de perderse un poco para volver a encontrarse desde otro lugar.
Y, sobre todo, habla de algo que muchas mujeres entienden aunque no siempre lo digan en voz alta: que empezar de nuevo no siempre es un acto valiente y luminoso. A veces es torpe. A veces es triste. A veces es contradictorio. Pero también puede ser profundamente liberador.

Ladrona de Secretos: cuando el pasado familiar pide ser contado
Después llegó Ladrona de Secretos, una novela que mira hacia otro lugar: la memoria familiar.
Porque hay secretos que no mueren con quienes los guardaron. Solo esperan.
Esperan en una caja.
En una carta.
En una fotografía antigua.
En una frase que nadie quiso explicar.
En una abuela que calló demasiado.
En una casa donde las mujeres aprendieron a sobrevivir sin hacer ruido.
Ladrona de Secretos nace de esa idea: de todo lo que heredamos sin saberlo. No solo los apellidos, los objetos o las recetas familiares, sino también los silencios, las renuncias, los miedos y las historias que alguien decidió ocultar para protegerse o para proteger a otros.
En esta novela vuelven algunos ecos emocionales de Ladrona de Naranjas, pero el viaje se amplía. Ya no se trata solo de mirar el amor desde el presente, sino de preguntarse cuánto pesa el pasado en la mujer que somos hoy.
Porque a veces para entendernos necesitamos mirar hacia atrás.
No para quedarnos allí.
Sino para descubrir qué parte de nuestra historia nunca nos habían contado entera.
Escribo sobre mujeres que se reconstruyen
Si tuviera que explicar qué une mis novelas, diría esto: escribo sobre mujeres que se reconstruyen.
Mujeres que pierden algo.
Mujeres que descubren una verdad.
Mujeres que se enfrentan a sus deseos.
Mujeres que heredan silencios.
Mujeres que tienen que decidir si seguir siendo fieles a una vida antigua o empezar a escucharse de verdad.
Mis historias hablan de amor, sí. Pero también de culpa, amistad, familia, duelo, memoria, deseo y segundas oportunidades.
Porque el amor nunca aparece solo. Siempre llega mezclado con lo que somos, con lo que tememos, con lo que nos enseñaron, con lo que callamos y con lo que esperamos de nosotras mismas.
Por eso mis novelas románticas no buscan escapar de la vida, sino entrar más hondo en ella.
La mirada que viene de la fotografía
Antes de escribir novelas, ya contaba historias con imágenes.
Durante años he trabajado también en fotografía y vídeo de bodas junto a Jose en Ikarus Films, un proyecto donde contamos historias reales de parejas con una mirada natural, elegante y emocional. Puedes conocer esa parte de mi trabajo en fotografía y vídeo de bodas en Ikarus Films.
Y aunque pueda parecer que una boda y una novela pertenecen a mundos distintos, para mí tienen mucho en común.
En una boda también hay tensión narrativa. Hay personajes. Hay emoción. Hay familia. Hay ausencias. Hay nervios. Hay símbolos. Hay miradas que duran medio segundo y lo cuentan todo.
La fotografía me enseñó a mirar lo que no se dice.
Una madre abrochando un vestido.
Una mano buscando otra.
Una risa nerviosa antes de entrar.
Una lágrima que alguien intenta esconder.
Un silencio entre dos personas que se conocen demasiado bien.
Todo eso también está en mis libros.
Quizá por eso escribo desde los detalles. Porque muchas veces la verdad no está en las grandes declaraciones, sino en los gestos pequeños. En lo que alguien no responde. En cómo una persona aparta la mirada. En una canción que vuelve. En una casa familiar. En una carta. En una naranja. En una almendra. En una fotografía antigua.
Las historias importantes casi nunca hacen ruido al principio.
Para qué lectora escribo
Escribo para lectoras que disfrutan la novela romántica emocional, pero necesitan algo más que una historia bonita.
Para mujeres que quieren personajes con contradicciones.
Para quienes han amado de forma imperfecta.
Para quienes han empezado de nuevo alguna vez.
Para quienes saben que una familia puede guardar demasiados silencios.
Para quienes leen buscando emoción, pero también verdad.
Para quienes no necesitan protagonistas impecables, sino humanas.
Si te gustan las novelas donde el amor se mezcla con la memoria, la culpa, el deseo, los secretos familiares y la reconstrucción personal, probablemente mis libros son para ti.
No prometo historias cómodas.
Prometo historias honestas.
De esas que quizá te hacen cerrar el libro un momento porque algo te ha tocado demasiado cerca. De esas que no siempre dan respuestas, pero sí abren preguntas. De esas que te recuerdan que ninguna mujer se reconstruye de golpe, pero todas merecemos descubrir quiénes somos cuando dejamos de vivir solo para sostener lo que otros esperan.
Bienvenida a mi universo literario
En esta web encontrarás mis novelas, mis próximos proyectos, presentaciones, firmas y textos relacionados con mi forma de entender la escritura.
Ladrona de Naranjas y Ladrona de Secretos forman parte de un universo donde el amor no es perfecto, las mujeres no son simples y los secretos nunca desaparecen del todo.
Solo esperan a que alguien se atreva a mirarlos.
Si has llegado hasta aquí, quizá tú también eres una lectora de historias con grietas. De esas que no buscan personajes de escaparate, sino mujeres reales. Mujeres que dudan. Que desean. Que se equivocan. Que recuerdan. Que callan. Que un día, por fin, se eligen.
Y entonces empieza la historia.
Preguntas frecuentes
¿Qué tipo de novelas escribe Lidia Roselló?
Lidia Roselló escribe novela romántica contemporánea con una mirada emocional, realista e introspectiva. Sus historias hablan de amor, deseo, culpa, secretos familiares, memoria y reconstrucción personal.
¿Qué libros ha publicado Lidia Roselló?
Lidia Roselló es autora de Ladrona de Naranjas y Ladrona de Secretos, dos novelas románticas contemporáneas centradas en mujeres, vínculos emocionales, decisiones difíciles y secretos que transforman la vida de sus protagonistas.
¿Tengo que leer primero Ladrona de Naranjas antes de Ladrona de Secretos?
Lo recomendable es empezar por Ladrona de Naranjas para conocer mejor el universo emocional de Estela, aunque Ladrona de Secretos amplía la historia hacia la memoria familiar y los secretos del pasado.
¿Para quién son las novelas de Lidia Roselló?
Son novelas para lectoras que buscan historias de amor realistas, emocionales y humanas. Lectoras que disfrutan los personajes imperfectos, los secretos familiares, las segundas oportunidades y las historias donde el amor no siempre es fácil, pero siempre deja huella.